Bajo el estruendo de las alarmas y en pánico por las represalias de Irán, los israelíes corrieron a encerrarse en los refugios

Una multitud de personas abandonó a toda prisa las calles de Jerusalén y otras ciudades israelíes este sábado ante el repetido alarido de las alarmas antiaéreas, previo a la llegada de misiles procedentes de Irán en represalia a los bombardeos de Israel y Estados Unidos contra el régimen de los ayatollah.

En medio de la incertidumbre y las especulaciones sobre la supuesta muerte del líder supremo iraní Ali Khamenei, los israelíes pasaron en día en un estado de conmoción y pánico.

Al caer la noche, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu dijo que era muy probable que el ayatollah hubiera muerto. Pero la información fue desmentida por fuentes iraníes.

“Esta mañana destruimos, en un ataque sorpresa, el complejo del tirano Jamenei en el corazón de Teherán” y “hay muchos indicios de que ese tirano ya no esté vivo”, declaró Netanyahu en un discurso transmitido por televisión.

Antes de eso, durante toda la jornada, los teléfonos móviles a lo largo y a lo ancho de Israel comenzaron a emitir repentinamente la alarmante alerta máxima. Inmediatamente después del mensaje del ministro de Defensa, Israel Katz, por la mañana, las Fuerzas de Defensa de Israel lanzaron un ataque preventivo contra Irán.

El Shabat, el día de descanso judío, se convirtió al instante en una avalancha de refugiados: algunos todavía en pijama, niños medio dormidos, perros asustados por el insistente aullido de las sirenas. Nadie permaneció en la “habitación segura” de su departamento; todos preferían bajar al refugio subterráneo comunal o al municipal, “porque cuando las bombas de los ayatollahs impactan, lo destruyen todo”.

Habitantes de Tel Aviv se refugian en un gimnasio subterráneo, tras el aviso de las sirenas en Israel, este sábado. Foto: AP

A primera hora de la mañana, Israel y Estados Unidos lanzaron ataques contra el país persa causando explosiones en Teherán y otras ciudades, como Tabriz (noroeste) e Isfahán (centro). El régimen islámico respondió con ataques no sólo en Israel, sino también contra bases militares estadounidenses en Bahréin, Qatar y Emiratos Árabes Unidos.

Sirenas incesantes y corridas a los búnkers

En Tel Aviv, al igual que en el resto del centro del país, en los alrededores de Jerusalén, Haifa y en numerosas otras ciudades de los Altos del Golán y el Néguev, las alarmas sonaban cada tres, cinco y diez minutos.

Los servicios del Magen David Adom atendieron a 89 heridos leves, la mayoría de los cuales corrían al refugio más cercano. Otros sufrieron ataques de pánico.

Nadie pudo almorzar, relajarse en su día libre ni preocuparse por nada más que por su supervivencia inmediata. La alarma en los celulares marcaba el ritmo del día. Las explosiones de misiles interceptores en el cielo sacudieron edificios; enormes fragmentos de metralla cayeron al rojo vivo al suelo y sobre las casas.

Medios de Israel informaron sobre la muerte del ayatollah Ali Khamenei, líder supremo de Irán, pero el régimen no lo confirmó. Foto: REUTERS

Los daños se evaluarán más adelante. En Israel, durante mucho tiempo se dio por sentado que el ataque contra Irán se produciría, que las Fuerzas de Defensa de Israel desempeñarían un papel importante en el ataque contra el régimen de Alí Jamenei y que la diplomacia de las conversaciones entre Estados Unidos e Irán no surtiría efecto.

En la Ciudad Vieja de Jerusalén, las tiendas de alimentos y farmacias se abarrotaron, con palestinos haciendo acopio de litros de agua, kilos de arroz y otros víveres de cara a una creciente incertidumbre sobre la duración y la escalada de esta última ofensiva bélica, una decisión del presidente estadounidense Donald Trump de desarrollo impredecible.

“Espero que todo esto sirva para eliminar la amenaza (iraní). Con suerte durará unos días y traerá la paz incluso a los iraníes”, dijo a EFE desde un búnker Markus, un alemán hospedado en un alojamiento para peregrinos en la Ciudad Vieja.

Otras siete personas se encerraron con él en el refugio durante unas horas. Pero después el bunker se vació por completo pese a las repetidas sirenas y a los proyectiles lanzados desde Irán que fueron interceptado por los sistemas de defensa de Israel.

Cerca de Markus se encontraba la familia de David, de origen ruso y que se mudó a Israel después de la invasión rusa a Ucrania. Junto a ellos había alimentos y botellas de agua provistos por el aloamiento para sus huéspedes.

“Cuando tienes hijos es diferente, te da miedo por ellos. Por ahora no se enteran, porque son pequeños y ni siquiera pueden hablar y preguntar, pero lo perciben”, comentó David, que reside en Haifa y estaba de visita en Jerusalén junto a su mujer y dos hijas pequeñas.

La ciudad norteña de Haifa, ciudad en la costa de Israel, es junto a Tel Aviv uno de los puntos más calientes dado la presencia de puntos estratégicos del Ejército israelí y una importante refinería, y ambos lugares ya fueron atacados por Irán durante la guerra de los Doce Días ocurrida en junio de 2025.

Al menos un hombre de unos 50 años resultó herido levemente este sábado en Haifa tras el impacto de un misil iraní en un edificio con al menos una veintena de pisos, informaron los servicios de emergencia israelíes, que alertaron de más ciudadanos con ataques de ansiedad.

fuente: EFE y ANSA

fuente: CLARIN

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