:quality(75):max_bytes(102400)/assets.iprofesional.com/assets/jpg/2026/06/618210_landscape.jpg)
El gobierno de Javier Milei impulsa una reforma de la Ley General de Sociedades que introduce una figura que hasta ahora no existía en el derecho argentino: la Sociedad Automatizada, una empresa que puede operar sin empleados humanos, gestionada íntegramente por inteligencia artificial y con personalidad jurídica propia. El proyecto ingresó al Senado a fines de mayo y se encuentra en debate en la Comisión de Legislación General.
Lo que no está en debate —pero debería— es qué significa esto para los trabajadores.
La respuesta que emerge de los especialistas consultados por iProfesional no es tranquilizadora: el proyecto no elimina el trabajo humano, pero crea las condiciones legales para que ese trabajo exista sin reconocimiento ni protección.
Qué es la Sociedad Automatizada y qué implica para los trabajadores argentinos
Según el proyecto de reforma, es Sociedad Automatizada aquella cuyo objeto se desarrolla mediante sistemas algorítmicos autónomos o agentes de inteligencia artificial, sin requerir trabajadores en relación de dependencia ni humanos para su gestión ordinaria. Es la primera vez en el derecho argentino que una sociedad se define no por su objeto ni por su tipo, sino por la ausencia de algo esencial: el trabajo humano.
Alelí Prevignano, abogada laboralista y asesora legal de la CGT, advierte sobre el núcleo del problema: “¿Existe realmente una actividad económica que pueda desarrollar su objeto sin ninguna persona? No. Y si existiera, sería un caso marginal”. Si la figura es innecesaria para el caso real —ninguna sociedad tiene obligaciones laborales si de verdad no tiene trabajadores— entonces, concluye Prevignano, se legisla para el caso fraudulento. Lo que se crea es un título registral de no-laboralidad, oponible a cualquier trabajador que reclame el reconocimiento de su relación.
El punto más crítico es la eliminación de la caída del velo societario en materia laboral. Hoy, cuando una empresa niega una relación de dependencia que existió, los jueces pueden condenar no solo a la sociedad sino personalmente a socios y directores. El proyecto lo deroga: los socios limitarían su responsabilidad a los aportes y quedarían al margen de las obligaciones laborales. Para Prevignano, “asistimos a la creación de una insolvencia legalmente proyectada”.
Vacíos legales que deja la nueva ley de IA en el mundo laboral
Ernesto Sanguinetti, Socio Director de PASBBA Abogados, tiene una perspectiva más centrada en el análisis técnico del proyecto. Para él, la figura no implica por sí misma una modificación de los vínculos laborales existentes —los trabajadores seguirán protegidos por las leyes vigentes. Lo que sí advierte es que el proyecto acelera un proceso que ya viene ocurriendo: la desaparición del concepto de jefe humano. Cuando los algoritmos organizan el trabajo, celebran contratos y evalúan el desempeño, el derecho laboral tradicional queda sin un sujeto al que imputar responsabilidades. La Argentina no cuenta con regulaciones que den transparencia al uso de algoritmos en las decisiones laborales —y eso es un vacío que este proyecto no resuelve.
Prevignano agrega otro elemento que el debate público ignora: la derogación del Capítulo 8 de la LCT, que obligaba a la formación profesional ante la incorporación de tecnologías. Sin obligación de capacitar, la reconversión laboral queda librada a la voluntad de cada empresa.
Si te despiden por automatización en Argentina: ¿tenés derecho a indemnización?
La respuesta corta es sí. El sistema argentino funciona bajo un esquema reparatorio: el despido sin causa es un acto antijurídico que genera indemnización, y eso incluye los despidos por automatización. Pero la respuesta larga es más compleja.
Prevignano plantea la pregunta que el derecho laboral todavía no sabe responder: ¿son suficientes las indemnizaciones pensadas para la era analógica en la era digital? Hay casos donde trabajadores incorporan sistemas de IA, desarrollan estándares para la empresa y construyen el modelo de negocio digital —y una vez que lo artificial funciona de manera similar a lo humano, son despedidos. “Aquí se produce una apropiación adicional que no es reconocida y mucho menos reparada”, advierte. Eso plantea un debate que el derecho laboral argentino todavía no resolvió.
Sanguinetti, en cambio, entiende que la discusión indemnizatoria frente al despido no se vincula directamente a este proyecto, que no modifica el régimen laboral vigente. Para él, es una discusión de política laboral más amplia. Lo que sí reconoce es que el marco de la Ley de Contrato de Trabajo parece insuficiente frente a la dinámica actual del trabajo —ante la ausencia de regulaciones sobre algoritmos y el uso de la tecnología no ya como herramienta sino como reemplazo de decisiones humanas. El desafío, concluye, será integrar esos vacíos con los principios del derecho del trabajo.
Sectores más expuestos a las empresas sin empleados en Argentina
Prevignano señala que el análisis de la exposición cambió radicalmente. En los inicios de la automatización se decía que los más expuestos eran los puestos de menor calificación. El avance tecnológico desbordó esa certeza: hoy los roles de alta calificación y mejor salario también están en riesgo.
Los sectores más expuestos hoy incluyen:
- Call centers y atención al público
- Paralegales y analistas
- Back office y administración de carteras
- Procesamiento de datos
- Traductores y locutores
- Programadores
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) desarrolló una herramienta de análisis sobre 436 ocupaciones a nivel mundial que muestra cómo la era digital se apropia del conocimiento humano para luego reemplazarlo por tecnología. Y hay un fenómeno nuevo que Prevignano destaca: los trabajadores junior —los que aprenden y crecen dentro de las organizaciones— están siendo reemplazados por IA por razones de eficiencia económica. La pregunta que esto genera es grave: si las empresas eliminan la etapa de aprendizaje, ¿quiénes serán los líderes y profesionales del futuro?
Desde el mercado ejecutivo, Martín Gerding, socio regional de Page Executive, observa que las empresas ya están revisando estructuras antes de contratar. “La pregunta ya no es ‘¿a quién contrato?’, sino ‘¿necesito contratar o puedo resolverlo con tecnología y rediseño de procesos?'” Lo que recomienda a los profesionales es desarrollar las habilidades que la IA no puede reemplazar y dominar sus herramientas como un activo propio.
Qué deberían exigir los trabajadores antes de que se apruebe la ley de Sociedades Automatizadas
Para Prevignano, antes de aprobar cualquier figura de este tipo, son necesarias tres garantías mínimas: participación sindical previa y obligatoria en cualquier conversión hacia una sociedad automatizada, capitales mínimos reales que permitan a las empresas afrontar sus pasivos laborales, y responsabilidad personal de socios y directores ante incumplimientos laborales —sin posibilidad de escudarse en el velo societario.
A lo que agrega una demanda más amplia: “Toda transición tecnológica tiene que ser pensada y diagramada en beneficio de la humanidad”. Una ley que regula la ausencia de trabajadores sin consultar a quienes trabajan no es una política tecnológica: es una política de deslaboralización.
Gerding tiene la última palabra con una frase que resume el fondo del debate: “No creo que el futuro pertenezca a las empresas sin personas. Creo que pertenecerá a las organizaciones que logren combinar inteligencia artificial con liderazgo humano. La tecnología puede automatizar procesos; la visión, la confianza y la capacidad de generar cambios siguen siendo profundamente humanas”.
El debate sobre la Sociedad Automatizada no es técnico ni comercial. Es un debate sobre quién protege a los trabajadores cuando la ley se diseña para que no aparezcan. Argentina tiene la oportunidad de discutirlo antes de que sea tarde. Por ahora, la discusión no está ocurriendo donde debería.
—



