
El Concurso Provincial de Ideas y Anteproyectos Crematorio Parque – CEYS fue organizado por el Colegio de Arquitectura y Urbanismo de la Provincia de Buenos Aires (CAUBA), a través de su Delegación 9 de Julio, junto a la Cooperativa de Electricidad y Servicios (CEyS), en carácter de comitente.
La convocatoria se propuso explorar abordajes contemporáneos para una tipología compleja, articulando dimensiones técnicas, simbólicas y territoriales.
El jurado estuvo integrado por representantes del CAUBA D7, la CEyS, la FADEA y los propios participantes, con el acompañamiento de una asesora del concurso. La instancia atrajo un total de 80 propuestas y el fallo fue resuelto por unanimidad, destacándose especialmente la solidez conceptual, la claridad espacial y la coherencia entre la idea y su resolución arquitectónica en el proyecto premiado.
El primer premio fue otorgado al equipo integrado por los arquitectos Jesica Bava, Alejandro Beautell, Cecilia Craig y Federico Craig. La propuesta se concibe como un dispositivo espacial que establece un diálogo esencial entre el sitio y la memoria.
El segundo premio lo obtuvo el estudio BIOMA, con el proyecto “Entre Ellos”. Además, desde el CAUBA entregaron 4 menciones honorificas a otros proyectos presentados.

Lejos de presentarse como un edificio en el sentido convencional, el proyecto se configura como un recorrido contenido, en el que arquitectura y paisaje se integran en una experiencia sensible, vinculada al tránsito entre presencia y ausencia.
Organización funcional
El edificio organiza a partir de un único muro continuo que establece un límite claro: un umbral que separa y, al mismo tiempo, relaciona dos estados. Su trazado construye un recorrido progresivo en el que la percepción del espacio, la luz y la materia se transforman de manera gradual, acompañando el proceso emocional de quienes lo transitan.
La propuesta se apoya en una estructura geométrica rigurosa que ordena tanto la implantación como la secuencia espacial. El acceso se produce a través de un gran espacio abierto de carácter silencioso, concebido como un campo de memoria.

Sobre una superficie continua de césped se disponen discretos elementos de hormigón que señalan la presencia de las cenizas, configurando un columbario horizontal integrado en el paisaje. Este espacio inicial establece una primera relación entre el visitante y la memoria colectiva, apoyándose en la repetición, la escala y la continuidad.
El espacio de contemplación se sitúa en el punto de mayor intensidad del recorrido, como un ámbito recogido, sin referencias explícitas, donde la arquitectura se reduce a lo esencial: luz, proporción y materia. A partir de esta pausa, el recorrido vuelve a abrirse hacia el exterior, permitiendo que el visitante se reintegre al paisaje.

Desde el CAUBA señalaron que “el proyecto integral se estructura a través de una secuencia de espacios exteriores con diversas condiciones ambientales (agua, olmos y edificio), acompañando a los visitantes en un momento tan extremo y personal”.
Desde este punto, el recorrido se inicia acompañado por una lámina de agua de escasa profundidad que actúa como elemento de mediación. Sobre este plano emerge la torre de evacuación de humos, vinculada al sistema de cremación.
La condición pesada y material del hormigón se contrapone aquí a una percepción inesperada: la torre parece liberarse de su peso, construyendo una imagen suspendida que introduce una dimensión espiritual desde el inicio del recorrido.

El edificio queda contenido detrás de este muro, diluyéndose como objeto autónomo. Su presencia no se manifiesta como volumen, sino como vacío. La pieza edificada se resuelve como un volumen compacto, organizado con claridad funcional.
En su extremo más público se sitúan los espacios de recepción y espera, abiertos visualmente hacia el exterior y vinculados al recorrido. A continuación, un núcleo de servicios articula la transición hacia la zona técnica, donde se ubican el horno crematorio y las dependencias asociadas.

El acceso del público se produce exclusivamente a través del recorrido principal, mientras que el coche funerario ingresa de forma independiente por la parte posterior del edificio, evitando cualquier interferencia entre circuitos. Esta separación garantiza tanto la eficiencia operativa como la continuidad de la experiencia espacial del visitante.
En este sentido, desde el CAUBA indicaron que “funcionalmente, el edificio resuelve correctamente los requerimientos específicos y atiende los aspectos espaciales inherentes a la función propuesta; se separan claramente las actividades públicas de las privadas y se permiten adecuaciones futuras”.
La torre se configura como el único elemento vertical que emerge en el paisaje horizontal, actuando como referencia a lo largo del recorrido. Su presencia constituye la manifestación directa de su función: la evacuación de humos del sistema de cremación.

A partir de esta condición, da servicio tanto al horno principal como a la futura incorporación de un segundo horno y al crematorio de mascotas previsto para una segunda etapa, integrando en una única pieza la evolución funcional del conjunto.
La materialidad se reduce deliberadamente a un único sistema constructivo basado en el hormigón, entendido como una materia continua capaz de asumir simultáneamente funciones estructurales, de acabado y de expresión. Esta decisión responde tanto a criterios de economía y durabilidad como a la voluntad de dotar al conjunto de una presencia silenciosa y atemporal.
En su conjunto, la propuesta no pretende representar la muerte, sino construir un espacio donde esta pueda ser asumida desde la serenidad, el silencio y la comunión con el paisaje. La arquitectura se diluye como objeto para convertirse en experiencia, apoyándose en los elementos esenciales que configuran el lugar y acompañan el proceso de despedida.
Finalmente, según la valoración realizada por el CAUBA, “se valora de manera altamente positiva la toma y apropiación de todo el predio como insumo del proyecto, ya que esta decisión ordena y determina el recorrido secuencial propuesto”.
Ficha técnica
Autores. Jesica Bava, Alejandro Beautell, Cecilia Craig, Federico Craig Colaboradores. Flavio Dorta y Juan Pedro Filpe.
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