
La revolución de la inteligencia artificial ya comenzó a transformar el sistema educativo mundial y China decidió acelerar ese proceso con una medida histórica: entre 2021 y 2025 eliminó o suspendió 12.200 programas universitarios tradicionales y creó 10.200 nuevas carreras orientadas a las tecnologías emergentes. La reforma busca responder a la demanda laboral del futuro y consolidar el liderazgo del gigante asiático en sectores estratégicos vinculados a la innovación.
Durante una entrevista en La Voz En Vivo, el fundador y CEO de Laburen.com, Sebastián Rinaldi, explicó que el cambio educativo chino empieza desde edades tempranas. “A partir de segundo grado y de tercero ya tenés robótica en todas las escuelas primarias de China”, afirmó. Además, señaló que los contenidos relacionados con inteligencia artificial ya forman parte de la formación básica de millones de estudiantes. Como consecuencia, carreras tradicionales como traductorados, publicidad, sociología y contabilidad comenzaron a desaparecer o transformarse en propuestas académicas atravesadas por la tecnología.

La reconversión universitaria también impactó en los perfiles profesionales. En lugar de carreras clásicas, las universidades incorporaron opciones como gestión inteligente de sistemas financieros, análisis de datos avanzados y especializaciones vinculadas a inteligencia artificial. El objetivo es reducir el desempleo entre graduados y preparar trabajadores capaces de desenvolverse en industrias de alto valor agregado durante las próximas décadas.
Al comparar este escenario con Argentina, Rinaldi planteó un panorama desafiante. “El 80 por ciento de lo que se estudia hoy en el Parque Universitario Argentino va a quedar totalmente obsoleto”, advirtió. Según explicó, muchas instituciones continúan incorporando contenidos tecnológicos de forma superficial, mientras que el ritmo de innovación exige rediseñar completamente las currículas. Además, recordó que menos del 20% de los graduados argentinos provienen de carreras científicas o tecnológicas, una cifra que genera preocupación frente a la creciente demanda global de estos perfiles.
El especialista también remarcó que el país sigue arrastrando un déficit en la formación de ingenieros. Aunque años atrás existió un plan para alcanzar los 15.000 graduados anuales, actualmente Argentina produce apenas unos 6.000 por año. “Cada 100 abogados se gradúan 30 ingenieros”, ejemplificó. Sin embargo, destacó que el talento argentino continúa siendo reconocido internacionalmente y puso como ejemplo el desarrollo de soluciones de inteligencia artificial impulsadas por empresas tecnológicas nacionales, lo que demuestra que todavía existe una oportunidad para adaptarse a tiempo a la nueva era digital.
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