
El rápido avance de la IA genera temor entre los inversores, transformándose de impulsor de valor a riesgo estructural para empresas de hardware, software y servicios digitales ante el peso de inversiones masivas y la obsolescencia.
La inteligencia artificial dejó de ser solo un motor de subas y provocó una fuerte caída de acciones tecnológicas en Wall Street.
El reciente retroceso significativo de los papeles tecnológicos en Wall Street evidencia una transformación en el clima de los mercados financieros. La inteligencia artificial, anteriormente celebrada como el motor fundamental del sector, comienza a ser visualizada también como una amenaza estructural. La posibilidad de que la IA sustituya modelos de negocio establecidos, junto con el volumen de inversión requerido para no perder competitividad, ha empezado a influir en las valuaciones bursátiles y a alterar las estrategias de los inversores institucionales.
De motor de ganancias a factor de riesgo
Durante años, la IA funcionó como uno de los catalizadores principales del rally tecnológico, impulsando incrementos históricos en empresas de plataformas digitales, software y fabricantes de chips. No obstante, la velocidad de innovación y su accesibilidad creciente están modificando el equilibrio del sector. Analistas de Barclays y Evercore ISI, mencionados por The New York Times, advirtieron que casi la mitad de los compromisos de deuda de las Business Development Companies (BDC), aproximadamente 45.000 millones de dólares, vence a partir de 2030, incrementando la presión financiera sobre compañías cuya viabilidad futura podría verse comprometida por el avance tecnológico.
El impacto del software abierto y gratuito
Las disminuciones se acentuaron tras el lanzamiento de nuevas herramientas de inteligencia artificial por parte de Anthropic. La firma con sede en San Francisco presentó software de código abierto y gratuito capaz de automatizar tareas como servicios legales, atención al cliente y procesos administrativos. Estas soluciones, accesibles para cualquier usuario, amenazan directamente productos de pago que actualmente sostienen el negocio de numerosas firmas de software, particularmente aquellas basadas en suscripciones. Especialistas del sector comenzaron a mencionar el “apocalipsis SaaS“, en referencia al impacto que la IA puede tener sobre las empresas de software as a service, altamente expuestas a la automatización.
Inversiones récord que generan nerviosismo
El temor del mercado no se limita a la obsolescencia tecnológica, sino también al peso financiero de las inversiones necesarias para competir en la carrera de la IA. La divulgación de que Amazon planea invertir 200.000 millones de dólares en inteligencia artificial y otras áreas, una cifra 50.000 millones superior a la esperada, provocó una caída superior al 7% de sus acciones en la jornada siguiente. En la misma línea, Alphabet (Google) anunció un presupuesto de hasta 185.000 millones de dólares, mientras que Meta proyectó 135.000 millones, montos inéditos destinados en gran parte a reforzar capacidades en IA.
Acciones en rojo y advertencias del sector
El impacto fue inmediato en las cotizaciones. Empresas como LegalZoom, LexisNexis y Thomson Reuters registraron bajas de hasta el 20% en la semana, mientras que Salesforce acumula una caída cercana al 25% en el último mes. El director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, lo resumió con crudeza: “Ha habido varias grandes liquidaciones de acciones de SaaS en los últimos años a medida que se implementaron estos modelos. Preveo que habrá más”, afirmó en el programa de streaming TBPN.
Creatividad y diseño también bajo presión
El impacto de la IA se extiende al sector creativo, donde persisten dudas sobre la capacidad de resistencia de herramientas tradicionales frente a la automatización. Las acciones de Adobe retrocedieron cerca de 9%, mientras que Figma sufrió una caída del 17%, en medio de cuestionamientos sobre la sustentabilidad de sus productos frente a nuevas aplicaciones de inteligencia artificial generativa.

Hardware, chips y financiamiento en tensión
El componente físico de la revolución tecnológica tampoco quedó al margen. La creciente demanda de memoria RAM, esencial para dispositivos con IA, tensiona el mercado de semiconductores y encarece los costos. Qualcomm advirtió sobre la incertidumbre en la demanda futura y sus acciones acumulan una caída cercana al 20% en 2024, en parte por el impacto del aumento abrupto en los precios de la memoria. En paralelo, los fondos de inversión y préstamos corporativos vinculados al sector tecnológico muestran alta volatilidad. Un fondo de VanEck, que agrupa inversiones en BDC, pierde 5% en lo que va del año y 20% en los últimos 12 meses. Incluso compañías con balances sólidos, como Ares Management y Blue Owl Capital, no lograron escapar al clima negativo. Ares cae más de 20% en el año y Blue Owl más de 16%, pese a que su codirector ejecutivo, Marc Lipschultz, aseguró: “No tenemos señales de alerta, ni siquiera amarillas. De hecho, tenemos principalmente señales verdes”.
Con información de BAE Negocios.
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