
En rutas argentinas comenzó a repetirse una imagen llamativa: antenas Starlink pegadas al parabrisas de autos y camionetas. Se trata de un sistema que permite acceder a Internet satelital en lugares sin señal, ideal para viajes largos y zonas rurales, aunque su ubicación puede traer consecuencias legales.

Las antenas Starlink Mini se volvieron muy populares entre viajeros frecuentes y conductores de 4×4. Permiten conexión incluso en movimiento y ya se venden oficialmente en Argentina. El servicio cuesta desde $63.000 mensuales por 100 GB, mientras que el plan ilimitado asciende a $87.500 con impuestos incluidos. El dispositivo, por su parte, tiene un valor de $323.400 con envío.
El problema aparece con la Ley Nacional de Tránsito, que prohíbe circular con objetos que obstaculicen la visión del conductor. Aunque no menciona a Starlink de forma específica, las autoridades nacionales y provinciales coinciden en que cualquier elemento que interfiera en el campo visual puede ser motivo de multa. En un control, la decisión queda a criterio del agente de tránsito, que evaluará si la antena afecta o no la conducción.
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