
La ganadería argentina ya no discute si incorporar tecnología, sino cómo hacerlo de manera eficiente y accesible. Esa fue la señal más clara que dejó el encuentro inaugural organizado conjuntamente por el INTA, la Fundación Fortalecer y el IPCVA, donde investigadores, técnicos y referentes institucionales del sector se reúnen para aportar herramientas, conocimiento y acompañar la transformación digital en sistemas ganaderos.
La confluencia de tres instituciones con roles distintos, pero complementarios -generación de conocimiento, extensión territorial y promoción de la cadena- no es una articulación casual, sino que es una condición necesaria para que desde abordajes integrales las tecnologías efectivamente lleguen al campo. La Federación Agraria Argentina, a través de su presidenta Andrea Sarnari, lo planteó en términos concretos: “Es importante para la Federación Agraria darle herramientas a los productores y a los técnicos que son nuestros colaboradores permanentes, para que entre todos busquemos la manera de ser más eficientes, de ser mucho mejores productores, para seguir teniendo esa calidad de carne que nos diferencia en el mundo y que tanto nos enorgullece”.
El presidente del INTA, Nicolás Bronzovich, situó estos desarrollos en el contexto de desafíos que enfrenta el sector agropecuario a nivel global, y planteó que la tecnología no es un fin en sí mismo, sino una herramienta para convertir las incertidumbres en oportunidades: “Todas las tecnologías que vienen encuadradas en el marco de la transformación digital, sobre todo con la identificación individual, trazabilidad, drones o la inteligencia artificial, son herramientas cruciales a la hora de ponerle precisión a nuestras decisiones de cara a la eficiencia productiva”.
El presidente del IPCVA, Georges Breitschmitt, puso el foco en la urgencia competitiva. Con un stock ganadero bajo presión, por pérdidas de stock y con competidores internacionales que avanzan en incorporación de razas cárnicas y tecnología de gestión. La mejora de eficiencia productiva no es una opción de largo plazo sino una necesidad presente: “Créanme que nuestros competidores están trabajando muy fuerte. El camino es la interacción, la sinergia. Tenemos que trabajar todos juntos” -remarcó Breitschmitt.
De los promedios a los individuos: la lógica de la ganadería de precisión
El eje vertebrador es la convergencia tecnológica. La trazabilidad individual, las caravanas electrónicas, los sensores IoT, los sistemas de gestión de hacienda y las plataformas de procesamiento de datos “no son herramientas aisladas: son partes de un sistema que, bien articulado, permiten transformar la información del campo en decisiones concretas y oportunas”, destaca Gabriela Tallarico, coordinadora del Programa AgTech de INTA. En ese sistema productivo, los drones ocupan un lugar destacado, tanto por su versatilidad como por su creciente accesibilidad para distintas escalas de establecimiento.
El ciclo de capacitación propuesto está dirigido a pequeños y medianos productores, técnicos y asesores que trabajan en sistemas ganaderos reales. Con una estructura de cinco módulos sincrónicos que aborda todas las particularidades del ecosistema tecnológico disponible hoy en el campo, pasando por el aprovechamiento de imágenes y datos satelitales, drones para la toma de decisiones forrajeras, hasta llegar al uso de inteligencia artificial como palanca estratégica para mejorar la producción y aportar confidencialidad a los mercados. “En un mundo donde la demanda de información y transparencia sobre los alimentos crece de manera sostenida, la capacidad de un productor de generar, gestionar y comunicar datos sobre su sistema productivo es, cada vez más, una ventaja competitiva” -agrega Tallarico.
Ricardo Garro, doctor en inteligencia artificial de INTA Anguil, planteó que lo fundamental del cambio en marcha es dejar de gestionar rodeos como unidades agregadas para pasar a trabajar con individuos identificados: “Innovar con datos y evidencia es el camino hacia una ganadería inteligente. Lo importante es poder tomar datos y, a partir de ellos, generar información que nos permita ser más eficientes en nuestra toma de decisiones”. La identificación electrónica individual, mediante caravanas de baja o alta frecuencia, bolos o chips dérmicos, es el punto de partida de este modelo. A partir de esos datos básicos, el sistema puede sumar información de comportamiento, consumo, peso, reproducción y salud animal en tiempo real. Garro describió casos concretos desarrollados desde el INTA: comederos de medición de consumo individual con registro automatizado, balanzas con lectura de caravanas que permiten estimar la ganancia de peso y detectar anomalías de comportamiento antes de que sean visibles a simple vista, y apartadores automáticos que permiten clasificar animales sin intervención humana en la manga. Hasta la incorporación de inteligencia generativa, capaz de transformar datos crudos en reportes interpretables por distintos usuarios: contador, veterinario, recorredor o comprador. El sistema de aprendizaje federado fue presentado como una solución emergente para preservar la privacidad de los datos de cada establecimiento mientras se contribuye a mejorar modelos compartidos.
Del animal a la góndola: integración de procesos y valor carnicero
El investigador del INTA Anguil, Aníbal Pordomingo, especialista en producción animal, nutrición y sistemas ganaderos sostenibles, amplió el marco hacia una visión de cadena completa. Su argumento central: las tecnologías de precisión no son herramientas para medir más, sino para integrar procesos que históricamente funcionaron en compartimentos estancos.
“Hoy el abordaje de la ganadería es un abordaje que va desde los genes a la carne, de los genes a la góndola”, señaló Pordomingo, para quien la trazabilidad individual es el eje estructurante de esa integración: “Ha sido el eje y va a seguir siendo probablemente el eje de la explosión en la aplicación de tecnologías en el negocio ganadero”. Entre las tecnologías que calificó como disruptivas, destacó los comederos electrónicos para medir el consumo residual individual (RFI), el uso de ecógrafos para predicción de rendimiento carnicero antes de la faena, los softwares de gestión que capturan información por audio o foto sin necesidad de tipeo manual, y las barreras virtuales para manejo del pastoreo en terrenos complejos. Subrayó también el concepto de “gemelo digital” (digital twin) como horizonte hacia el que apuntan las empresas más avanzadas del sector: un modelo que replica virtualmente el sistema productivo y permite diseñar trayectorias individuales de recría y engorde con alta predictibilidad del punto de faena.
Para Pordomingo, la dispersión en rendimiento carnicero de animales aparentemente homogéneos es uno de los fenómenos más subestimados de la ganadería actual: animales que pesan igual y tienen imagen externa similar pueden mostrar diferencias de hasta 20 a 25% en el valor final de venta. Las herramientas de imagen -ecográficas o fotográficas- ya permiten anticipar esa variabilidad antes de la faena.
Pasturas, forraje y drones: la dimensión territorial de la precisión
Una de las demandas más expresada por los productores se orienta al manejo de recursos forrajeros a escala de lote, temática que será desarrollada en profundidad por Martín Durante en la próxima sesión. Se presentarán metodologías basadas en imágenes satelitales y vuelos de drones para estimar la cantidad de forraje disponible en los potreros, con foco en simplificar las recorridas a campo mediante índices como el NDVI e integración de información espacial para apoyar decisiones concretas de manejo del pastoreo.
Y también, desde INTA Corrientes, Edwin Aguiar describirá aplicaciones de drones para sistemas ganaderos, organizadas en tres gejes: supervisión de infraestructuras (alambrados, caminos, instalaciones, eventos como inundaciones o incendios), evaluación y manejo de recursos para el ganado (estimación de biomasa forrajera, enmalezamientos, cobertura, planificación de carga animal y siembra de pasturas), y trabajo directo con el rodeo. “En INTA hemos desarrollado técnicas de conteo animal con alto margen de certidumbre que reducen el estrés animal y minimizan el uso de mano de obra, tanto en feedlot como en lotes extensivos”, describe Aguiar. Además, estamos llevando adelante una línea de investigación para determinación de condición corporal y estimación de peso vivo mediante taxonomía matemática aplicada a imágenes cenitales.
Estos son solo algunos de entre otros muchos más aspectos y temas que desde el curso de Animal Tech abordamos para acompañar la transformación digital ganadera, generar valor real y poner la tecnología disponible al servicio de una ganadería más eficiente, más sostenible y mejor conectada con las exigencias del mercado y la sociedad.
El ciclo se desarrolla en cinco módulos sincrónicos de acceso libre y gratuito. Las grabaciones y materiales están disponibles a través de la plataforma de Fundación Fortalecer
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