
Un momento de tensión se vivió en Gran Hermano: Generación Dorada cuando Andrea del Boca decidió medirse la presión arterial en pleno vivo, tras reconocer que el encierro y la convivencia comienzan a afectarla.
Durante un stream dentro de la casa, la actriz dejó ver su estado emocional con una frase que llamó la atención: “Acá tendría que putear un poco más para que no me suba la presión”, admitiendo el impacto del juego en su bienestar.
Pese a la situación, se mostró firme y dejó en claro que no piensa abandonar la competencia. “Muchos creían que me iba en dos días. No me pienso ir”, aseguró, apelando también al apoyo del público.
Además, adelantó que podría haber un cambio en su estrategia, reconociendo que reaccionará de distintas maneras frente a los conflictos. Con más de 50 años de trayectoria, reafirmó su confianza: “El soberano es el que decide”, sostuvo, decidida a seguir en carrera.




