
La empresa presentó un ambicioso plan y la reacción de los agentes financieros no se hizo esperar. Qué pasó con los inversores.
La inversión multimillonaria que realizará la empresa en tecnologías con IA sacudió los mercados financieros. Foto: archivo
Amazon presentó un ambicioso plan de inversión que volvió a encender el debate en los mercados financieros sobre la sostenibilidad del crecimiento del sector de la Inteligencia Artificial (IA). La magnitud del gasto proyectado por la compañía, especialmente en infraestructura vinculada a la computación en la nube y a tecnologías de IA, contrasta con el actual clima de aversión al riesgo y reaviva comparaciones con la burbuja tecnológica de comienzos de los años 2000.
Proyección de gasto y reacción del mercado
Durante la última presentación de resultados, Amazon anunció una proyección de gasto de capital cercana a los 200.000 millones de dólares, superando incluso la estimación recientemente difundida por Alphabet, que había anticipado inversiones de hasta 185.000 millones de dólares para el mismo período.
El director ejecutivo de Amazon, Andy Jassy, defendió esta estrategia señalando que la compañía mantiene la tasa de crecimiento más acelerada en su unidad de computación en la nube (Amazon Web Services, AWS) de los últimos 13 trimestres. No obstante, el mercado reaccionó negativamente: los inversores castigaron la acción, evidenciando su preocupación por el volumen de desembolsos en un contexto de elevada volatilidad financiera.
Impacto sectorial y efecto contagio
La advertencia de Amazon se produjo en medio de una temporada de balances tecnológicos inicialmente dispar, que luego derivó en una corrección generalizada. Incluso empresas como Meta Platforms, cuyos resultados habían sido bien recibidos por su fuerte impulso en IA, terminaron perdiendo las ganancias posteriores a la presentación de resultados.
Este movimiento sugiere que el mercado está penalizando de forma transversal a empresas de tecnología, software, servicios legales y financieros, ante el temor de una disrupción asociada a la IA que, en muchos casos, aún no se ha materializado. A su vez, el elevado nivel de apalancamiento financiero obliga a numerosos operadores a desprenderse incluso de activos considerados de buena calidad para cubrir pérdidas.
Riesgos financieros y señales de tensión
El sector de las criptomonedas aparece como uno de los más expuestos a este escenario. La reciente caída de Bitcoin refleja el alto nivel de endeudamiento presente en el sistema, tanto entre grandes actores corporativos como entre inversores minoristas. Este contexto refuerza la percepción de fragilidad ante cualquier ajuste brusco en las expectativas de crecimiento tecnológico.
Perspectivas y factores de alivio
Entre los factores que podrían moderar la caída de los mercados se menciona una eventual desaceleración en las inversiones en IA por parte de las grandes tecnológicas, aunque esta posibilidad parece lejana en el corto plazo. Los ejecutivos del sector continúan priorizando una visión de largo plazo, incluso a costa de asumir riesgos inmediatos.
Otro elemento clave es la política monetaria. La posibilidad de que la Reserva Federal retome los recortes de tasas de interés cobra fuerza tras el aumento de los anuncios de despidos registrado en enero. Un entorno de tasas más bajas podría aliviar el costo del financiamiento y mejorar la percepción sobre las fuertes inversiones en IA.
Qué pasa con los ciclos tecnológicos
La experiencia de la burbuja puntocom demuestra que los ciclos tecnológicos no colapsan únicamente por exceso de entusiasmo, sino también por el encarecimiento del crédito. Amazon y sus pares apuestan a que el actual auge de la Inteligencia Artificial logre evitar un desenlace similar y que, con el tiempo, los inversores valoren positivamente el masivo esfuerzo de inversión realizado hoy.
El desafío para el sector será demostrar que la IA no solo justifica el gasto, sino que puede traducirse en crecimiento sostenible y retornos sólidos en un contexto financiero cada vez más exigente.
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