
Miles de personas en la ciudad de Macon, ubicada en el centro del estado de Georgia, recibieron este 14 de enero una advertencia sanitaria que modificó la rutina cotidiana. Los organismos ambientales informaron que la calidad del aire alcanzó niveles considerados insalubres, lo que llevó a recomendar que la población limite las salidas y reduzca la actividad física al aire libre.
De acuerdo con los datos del sistema AirNow, administrado por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), el índice de calidad del aire (AQI) llegó a un valor de 168. Ese registro ubica a la ciudad dentro de la categoría “Insalubre”, una franja que implica riesgos para toda la población y un peligro mayor para los grupos más vulnerables, como niños, adultos mayores y personas con enfermedades respiratorias o cardíacas.
Las autoridades locales y estatales difundieron una serie de recomendaciones preventivas con el objetivo de reducir la exposición a las partículas finas PM2.5, uno de los contaminantes más dañinos para la salud. Aunque el impacto se considera más severo en los grupos sensibles, la advertencia se extendió al conjunto de los habitantes de Macon, ante la posibilidad de efectos adversos generalizados.
Los organismos ambientales informaron que la calidad del aire alcanzó niveles considerados insalubres. Foto: Freepik.
Cuáles son las consecuencias de respirar el aire de Macon
El Air Quality Index es el sistema que utiliza Estados Unidos para comunicar de forma clara el estado del aire. La escala va de 0 a más de 300 y se divide en seis categorías. Un valor superior a 150, como el registrado en Macon, indica que todas las personas pueden experimentar síntomas, mientras que quienes integran grupos de riesgo pueden enfrentar consecuencias más graves. Según la EPA, estos efectos incluyen irritación ocular, molestias respiratorias y el agravamiento de enfermedades preexistentes.
La alerta se declaró luego de que las mediciones superaran los umbrales establecidos por los protocolos federales. La información se publica en tiempo real a través de AirNow, una plataforma que integra datos de monitoreo federal, estatal y local. En Georgia, la División de Protección Ambiental (EPD) valida estos registros y coordina la comunicación con otras agencias para garantizar que la población reciba instrucciones claras.
Un valor superior a 150, como el registrado en Macon, indica que todas las personas pueden experimentar síntomas. Foto: captura AirNow.Las partículas PM2.5 representan una de las mayores amenazas para la salud ambiental. Por su tamaño microscópico, pueden penetrar profundamente en los pulmones e ingresar al torrente sanguíneo. La EPA advierte que la exposición a estos contaminantes incrementa el riesgo de síntomas respiratorios y cardiovasculares, incluso en personas sin antecedentes médicos. En casos prolongados, el impacto puede derivar en hospitalizaciones y complicaciones severas.
Advertencias de las autoridades
Ante este escenario, las autoridades recomendaron permanecer en interiores la mayor parte del tiempo, mantener puertas y ventanas cerradas y utilizar purificadores de aire domésticos cuando estén disponibles. También sugirieron evitar el uso de velas, estufas de leña u otras fuentes de partículas dentro del hogar. Las actividades escolares o deportivas al aire libre podrían sufrir reprogramaciones si los niveles persisten.
Los efectos incluyen irritación ocular, molestias respiratorias y el agravamiento de enfermedades preexistentes. Foto: Freepik.En Georgia, las principales fuentes de PM2.5 incluyen las emisiones de vehículos, la actividad industrial, la quema de combustibles fósiles y madera, el polvo de obras y caminos sin pavimentar, además de incendios rurales. La intensidad de la contaminación varía según las condiciones meteorológicas y la actividad económica.
La EPD mantiene un sistema de monitoreo continuo y coordina acciones con la EPA y el Servicio Nacional de Meteorología. Las autoridades instaron a los residentes de Macon a consultar de forma periódica el estado del AQI y a seguir las recomendaciones oficiales hasta que los valores regresen a niveles seguros. Mientras tanto, la ciudad permanece bajo vigilancia ambiental, con la salud pública como prioridad.
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