
La estrategia cambiaria del equipo económico del Gobierno generó dudas y cuestionamientos por parte del economista cordobés Daniel Semyraz, quien advirtió en Canal C que cada vez que el ministro de Economía, Luis Caputo, hizo referencia al dólar “hubo un salto, porque la gente le respondió comprando divisas”.
En declaraciones al programa Córdoba al mundo, Semyraz consideró que “sería mejor que el ministro no se dedique a dar mensajes para los medios, sino a administrar las variables económicas para que la transición sea más ordenada”.
El economista explicó que “este año comenzó con un nuevo esquema cambiario, con nuevos niveles de ajuste en función de la inflación”, aunque alertó que “las bandas quedaron tan abiertas y el valor de mercado del tipo de cambio oficial está muy cerca del techo, lo que le quita margen de maniobra a las autoridades económicas”.

Sobre ese punto, sostuvo que “es un problema significativo, porque el Banco Central viene comprando dólares muy cerca de la banda y, si el tipo de cambio la supera, el Banco tiene que salir a vender”.
“El costo de sostener la paridad es el costo financiero de la deuda”, remarcó Semyraz, y añadió que el mercado se encuentra muy turbulento. Como ejemplo, señaló que en la última licitación de bonos en pesos el Gobierno debió pagar “tasas superiores al 40 por ciento anual”.
Al descartar la proyección inflacionaria del 10 por ciento prevista en el Presupuesto, sostuvo que “si la inflación es del 30 por ciento, como marcan las estadísticas, se está pagando un diez por ciento real por encima de la inflación para que la gente se quede en pesos y no se pase al dólar”.
“Hay que ser cuidadosos, porque las variables no están acompañando el discurso del ministro”, advirtió, antes de señalar que el Gobierno está tomando deuda para pagar deuda.
En diálogo con Gustavo Tobi, Semyraz sostuvo que “el objetivo no escrito es alcanzar un riesgo país de 400 puntos básicos o menos”, aunque alertó que el contexto financiero internacional “está llevando a una situación complicada”. “No sé de dónde van a sacar la plata o si van a lograr las reformas estructurales”, planteó.
Finalmente, consideró que lo que hoy se pone en duda “no es la voluntad de pago, sino la capacidad”, una variable que —según explicó— “se mide por la sobretasa de interés que hay que pagar”. Y dejó una definición contundente: “La tranquilidad de hoy es un signo de interrogación para mañana”.
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