

ACADÉMICA
Alan Daitch: «Si todo el mundo escribe igual, los únicos que se van a distinguir son los que encuentren su propio estilo»
En el marco del V Congreso de Comunicación Digital, las III Jornadas de Periodismo y Planificación Digital y las III Jornadas de Comunicación Pública y Política, Alan Daitch brindó la charla «IA en todos lados ¿Y ahora qué hacemos los humanos?», en el Aula Anfiteatrada de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata. El encuentro propuso reflexionar sobre los desafíos que plantea la inteligencia artificial para el ejercicio del periodismo, las posibilidades que ofrecen estas herramientas y el lugar que ocupa el criterio humano en los procesos de producción de contenidos.
En su intercambio con estudiantes de periodismo, Daitch abrió el debate con una pregunta sobre la vigencia del oficio frente al avance de las nuevas tecnologías: «¿Por qué sigue existiendo el periódico si la inteligencia artificial ya escribe cosas?». A partir de ese interrogante, planteó que, aunque las herramientas tecnológicas permiten resolver tareas complejas en poco tiempo, el valor del periodismo no se limita a la velocidad de procesamiento de información, sino que reside en la capacidad de construir una mirada propia, seleccionar qué contar y definir cómo hacerlo.
Uno de los ejes de la charla estuvo vinculado con las limitaciones de la inteligencia artificial para producir textos con una identidad narrativa definida. Según explicó Daitch, las prioridades con las que se desarrollan y optimizan estas herramientas influyen en sus resultados, especialmente cuando se trata de escritura y comunicación.
«Si bien parece que la inteligencia artificial funciona para todo, los creadores la están tratando de optimizar para el uso que da más plata. Lo que más plata da es optimizar código, optimizar decisiones de negocio. Eso es todo lo contrario a lo que necesita una buena escritura», sostuvo.
En ese sentido, señaló que la tendencia de estos sistemas a producir textos uniformes constituye un desafío para quienes trabajan con la palabra. Frente a la búsqueda de respuestas que se ajusten a un promedio, destacó la importancia de construir una identidad narrativa capaz de diferenciar una producción periodística de otra.
«Si uno quiere hacer una buena redacción de algo, tiene que tener su estilo propio. La inteligencia artificial trata de tener un estilo uniforme, de ir al medio, al promedio. Y a nosotros nos gusta escuchar a otro humano que tiene su propio estilo, su propia manera de contar», afirmó.
Daitch también se refirió a los usos concretos de la inteligencia artificial en las rutinas de trabajo y destacó su utilidad para automatizar tareas repetitivas, explorar alternativas y generar distintas versiones de un contenido. Sin embargo, advirtió que la incorporación de estas herramientas no debe desplazar la intervención profesional ni convertirse en una práctica de reproducción automática de resultados.
«Hace falta tener una persona al mando de todo esto. Para mí la inteligencia artificial está buenísima para generar variaciones, para juegos… pero para que nosotros seamos los que la dirigimos, porque se nota cuando alguien copia y pega y lo deja ahí tirado; no es la misma calidad de texto», explicó.
En relación con estas posibilidades, remarcó que la calidad de los resultados también depende de las indicaciones que se proporcionan a los sistemas y del contexto con el que se trabaja. En particular, recomendó utilizar ejemplos concretos para orientar la producción de acuerdo con las características de cada proyecto o medio. «Si a la inteligencia artificial le das cinco ejemplos del estilo de redacción que querés y le pedís algo, salen cosas distintas y salen mucho mejores», señaló.
Hacia el cierre, Daitch planteó que la expansión de estas tecnologías puede convertirse en una oportunidad para el periodismo y la comunicación, precisamente porque la tendencia a homogeneizar los contenidos vuelve más relevante la construcción de una voz propia. En un escenario en el que las herramientas están cada vez más disponibles, la diferenciación no dependerá solamente de su utilización, sino de las decisiones editoriales, la creatividad y la capacidad de desarrollar formas particulares de narrar.
«La inteligencia artificial nos mete a todos en el medio, nos mete en el promedio… y nos hace escribir a todos iguales. Y eso para mí es la gran oportunidad del periodismo y de la comunicación de esta época: porque si todo el mundo escribe igual, los únicos que se van a distinguir son los que realmente encuentren su estilo, encuentren su manera de comunicar distinta», concluyó.
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