
En un partido cargado de tensión en el Camp Nou, el Barcelona derrotó 3-0 al Atlético de Madrid, pero el resultado no fue suficiente para evitar la clasificación de los dirigidos por Diego Simeone a la final de la Copa del Rey. Tras el contundente 4-0 obtenido por los “colchoneros” en el partido de ida en el Metropolitano, el marcador global de 4-3 le otorgó al equipo madrileño el pase a la definición del torneo tras casi cinco años sin alcanzarla.
El asedio blaugrana
El conjunto de Hansi Flick salió decidido a buscar la remontada histórica desde el primer minuto. La presión dio sus frutos a los 29 minutos, cuando el joven Marc Bernal abrió el marcador con un remate de derecha tras una asistencia de Lamine Yamal. Al inicio del segundo tiempo, la esperanza creció cuando Raphinha anotó el 2-0 desde el punto penal, tras una falta sufrida por Pedri en el área.
La intensidad del Barcelona no disminuyó y, a los 72 minutos, Bernal firmó su doblete al conectar un centro de João Cancelo, poniendo al equipo local a solo un gol de forzar el tiempo suplementario. En los minutos finales, Gerard Martín tuvo el gol del empate en la serie, pero su remate pasó rozando el travesaño.
Musso, el héroe del sufrimiento
A pesar de la superioridad futbolística del Barcelona, el Atlético de Madrid logró resistir los embates finales gracias a una actuación consagratoria del arquero Juan Musso. Musso fue clave con atajadas determinantes ante remates de Ferran Torres y Lamine Yamal, permitiendo que su equipo sobreviviera a un segundo tiempo donde prácticamente no pudo pasar la mitad de la cancha.
Simeone movió el banco para intentar frenar el aluvión, retirando a Julián Álvarez —quien tuvo poca participación debido al planteo defensivo— para dar ingreso a Álex Baena y, posteriormente, a José María Giménez para cerrar el partido.
Rumbo a la definición
Con la clasificación asegurada, el Atlético de Madrid espera ahora por su rival en la final, que saldrá del cruce entre el Athletic de Bilbao y la Real Sociedad. Para el Barcelona, la eliminación deja un sabor amargo: a pesar de la goleada y de ser el actual líder de La Liga, el 4-0 sufrido en la ida resultó ser una montaña demasiado alta de escalar.
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