
Fue uno de los más grandes narradores en lengua portuguesa del siglo XX, autor de más de 30 novelas y uno de los escritores lusófonos más traducidos del mundo, que sonó varias veces como favorito al Premio Nobel de Literatura: ha muerto António Lobo Antunes y las letras del mundo están de luto.

Lobo Antunes había nacido en el barrio lisboeta de Benfica, acunado por una familia de la alta burguesía, en la que lo precedían su padre, el neurólogo João Alfredo Lobo Antunes y su bisabuelo que fue el I vizconde de Nazaré. En ese mismo barrio vive ahora la extraordinaria narradora Lídia Jorge (Boliqueime, 1946), una de las más grandes referencias de las letras portuguesas, que dice a Clarín: “António Lobo Antunes ha marcado la literatura portuguesa de diversas maneras, pero yo destacaría su capacidad para crear un estilo inconfundible“.
La autora de La costa de los murmullos (1992) y El jardín sin límites (2001) asegura que Lobo Antunes logró combinar en sus libros “la objetividad de la historia concreta con la subjetividad del modelo de novela psicológica propio del modernismo. A partir de esta combinación, inventó un modo de escritura único, caracterizado por una escritura torrencial, fragmentada, con varios niveles de enunciación, lo que dio lugar a una nueva narratividad, altamente poética, a partir de esta superposición de voces y miradas”.
Narrativa poética intimista singular
Lídia Jorge estuvo en Buenos Aires en 2024 para participar de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, donde presentó su novela más reciente, Misericordia. Sobre Lobo Antunes, valora que “la música interior de su discurso se ha vuelto inconfundible. Diría, pues, que, siendo un escritor cuya genealogía se inscribe en la tradición de los autores europeos que escribieron sobre el colapso de los imperios, siguiendo los pasos de Joseph Conrad, él creó una narrativa poética intimista singular, que los cultores vanguardistas ya habían experimentado, pero que él desarrolló de forma definitiva y consolidó definitivamente”.
Lídia Jorges recorre con Clarín la vida del autor de Esplendor de Portugal, La muerte de Carlos Gardel y El orden natural de las cosas: “Su bibliografía es enorme y muy coherente, desde Memória de Elefante y Os Cus de Judas, sus primeras obras, hasta una de las últimas, Comissão das Lágrimas. En ellos, la experiencia del médico que estuvo en la Guerra de África como militar y, posteriormente, el conocimiento que adquirió de la sociedad portuguesa como psiquiatra, contribuyeron a la creación de un panel descriptivo de los efectos de la dictadura, la colonización y la descolonización en el comportamiento humano“.
Y dice que si tuviera que elegir un libro, sería: “Manual dos Inquisidores, un libro publicado a finales de los años ochenta del siglo pasado en el que la dramaturgia en torno al paterfamilias, dogmático y abusador, alcanza un alto grado de denuncia. Este libro es importante precisamente por eso, porque revela la psicología del hombre fuerte que siempre está regresando a las sociedades, y porque a nivel de composición alcanza un equilibrio perfecto, con la alternancia entre testimonio y comentario. En mi opinión, con este libro, Lobo Antunes alcanzó la mayor armonía. Lo que llamamos, a falta de algo mejor, la perfección“.
De médico a escritor
António Lobo Antunes había nacido en Lisboa en 1942, y aunque escribía desde pequeño, decidió seguir el camino de su padre en la medicina, Estudió la carrera, se especializó en psiquiatría y, a comienzos de los años setenta, fue enviado como médico militar a Angola, donde se libraba la cruenta guerra colonial portuguesa. Huellas de esa experiencia límite recorren su obra.
En esos mismos años, nacía en Angola el escritor Gonçalo M. Tavares (Luanda, Angola, 1970), que esta misma semana, ganó el codiciado Premio Formentor de las Letras en España, considerado la antesala del Nobel y, pese a esa alegría, asegura ahora a Clarín que es un día triste para la literatura.
“Recuerdo perfectamente la primera vez que leí a Lobo Antunes, leí Os cus de Judas y fue un libro que inmediatamente me transportó a otro lenguaje, un lenguaje ágil, con un poder metafórico inusual, y enseguida me di cuenta de que estaba ante un autor extraordinario, en el que la historia no era lo esencial, en el que el lenguaje era casi hospitalario y trataba de captar la esencia de lo cómico y lo trágico del ser humano”, comparte.

Con apenas 55 años, Tavares tiene una larga trayectoria: desde su debut en 2001 con Livro dança, ha construido una vasta obra traducida a más de 50 idiomas y publicada en cerca de 70 países. De hecho, Tavares es el tercer autor portugués más traducido, después de Fernando Pessoa y Eça de Queiroz, y es considerado por la crítica como una de las voces más originales, ambiciosas y deslumbrantes de la narrativa europea contemporánea.
Pero hoy, el autor quiere hablar de Lobo Antunes: “Creo que él es uno de los escritores más contagiosos en cuanto a estilo. Suelo decir que es muy difícil leer a António Lobo Antunes y luego no escribir como António Lobo Antunes, porque, como él mismo decía, su escritura es una especie de enfermedad, de virus que se contrae, como se contrae la gripe. Y él era muy intenso en eso, es decir, hay escritores que son escritores a los que contemplamos como contemplamos un cuadro, una obra de arte: pensando en Tolstói, por ejemplo, estamos allí viendo un cuadro absolutamente magnífico, a distancia”, puntualiza.
Y agrega: “Lobo Antunes es algo muy diferente. De repente, su lenguaje es orgánico y, en el caso de un lector de portugués, lo que ocurre es que parece que esa es la manera, la única manera de abordar el idioma. Es un autor absolutamente contagioso, que ha influido en muchísimos escritores de lengua portuguesa. Es un autor destacado internacionalmente y me enorgullece mucho haberlo conocido. Y tengo que decir que me trató de una manera maravillosa, cariñosa, fue muy generoso conmigo”. Por eso, concluye: “Es un día triste para la literatura mundial”.
Lobo Antunes debutó como novelista en 1979 con Memoria de elefante, una novela con fuertes elementos autobiográficos. Ese mismo año publicó Os cus de Judas —traducida al español como En el culo del mundo—, un relato inspirado en su experiencia en la guerra de Angola que le dio reconocimiento inmediato y lo instaló en la escena de la narrativa portuguesa surgida tras la Revolución de los Claveles.
Luego vendrían más de 30 libros que trascendieron a sus contemporáneos. Por eso, Lídia Jorge comparte con Clarín una hipótesis: “Son pocos los escritores portugueses más jóvenes que no se dejan contagiar por la forma de narrar de Lobo Antunes. Pero esa influencia se extiende mucho más allá de nuestras fronteras. Sus novelas torrenciales han creado una especie de matriz de una nueva narrativa un poco por todas partes”.

Bruno Vieira Amaral (Barreiro, 1978) es uno de esos jóvenes escritores portugueses, que a fuerza de novelas audaces, distintas, se ha construido un espacio propio. “Recuerdo perfectamente la primera vez que leí a Lobo Antunes. Tenía unos diecisiete años, era un lector muy inexperto y encontré en casa de mi abuela paterna, en la habitación de mi tía, un ejemplar de Os Cus de Judas, la segunda novela publicada por Lobo Antunes”, dice a Clarín.
Vieira Amaral leía a Lobo Antunes desde los márgenes, desde los barrios suburbanos que gravitan alrededor de Lisboa y que muchas veces parecen estar a muchos miles de kilómetros de la Europa poderosa. Desde ahí, donde también elige vivir ahora, el escritor rememora: “Esa novela comienza con recuerdos infantiles de las visitas al jardín zoológico y hoy, tantos años después, es como si esos recuerdos fueran míos. Y todo ello gracias al poder del lenguaje y la imaginación del autor. Cuando hablo de imaginación, no me refiero a la invención de mundos que no existen, sino a la capacidad de ver en el mundo y en todo lo que existe cosas que nadie más ve o, si las ve, no puede expresar con palabras. Imaginen lo que es un chico de diecisiete años leyendo sobre ‘la soledad espagueti de la jirafa’ o ‘avestruces idénticas a profesoras de gimnasia solteras’ y se harán una idea de la sensación de asombro que me invadió”.
Asombro también es lo que generan los libros de Vieira Amaral, desde las novelas As Primeiras Coisas (2013, traducido al castellano como Las primeras cosas por editorial La Umbría y La Solana), Hoje estarás comigo no Paraíso (2017) o Uma Ida ao Motel (2020), todos ellos una batalla contra los lugares comunes de la literatura y de las modas, incluso contra los géneros.
Dicotomía entre novelas y crónicas
Pero él hoy habla de los libros de Lobo Antunes: “Recomendaría uno de los libros de crónicas. A partir de cierto momento, a principios de este siglo, se creó la idea de que las novelas de Lobo Antunes se habían vuelto muy herméticas, difíciles, y que las crónicas se habían convertido en el punto álgido de su producción literaria”.
Para el escritor portugués, “esta idea generó una reacción contraria, en la que algunos críticos afirmaban que las crónicas solo satisfacían a los lectores menos exigentes. En mi opinión, todo esto dio lugar a una doble injusticia e incomprensión: ni las novelas eran herméticas, ni las crónicas eran artefactos destinados a lectores perezosos. El propio Lobo Antunes menospreciaba las crónicas, es cierto, pero creo que era por su actitud blasé. No diré que sean lo mejor que ha escrito, pero son las mejores crónicas de un escritor portugués contemporáneo y constituyen una excelente puerta de entrada a su obra”, invita.
Susana Moreira Marques (Oporto, 1976) es periodista y escritora y comparte con Bruno Vieira Amaral la generación y el aprecio por las crónicas de Lobo Antunes: “Él, claro, es muy conocido por sus novelas, novelas largas, en las que habla mucho de la guerra de las independencias africanas y su pasaje ahí (en las primeras de los años 70 y 80) y también sobre el periodo de la revolución y del final de la dictadura. Pero yo recomendaría una parte de su obra que no es tan conocida y que a mí me encanta que son las crónicas“.
Como periodista, Moreira Marquez trabajó en Londres en el Servicio de la BBC, en el periódico portugués Público, en el diario Jornal de Negócios, para la radio nacional portuguesa Antena 1 y el periódico Mensagem. Y ahora recuerda a Clarín: “Durante muchos años, Lobo Antunes escribía una columna y yo creo que ese es un género literario importante en Portugal, aunque no siempre tenga tanta atención. Él escribía sobre si él mismo y sobre su vida, y son una maravilla. Es una buena manera de entrar en su universo, en su escritura y dejarse llevar por el encantamiento de su manera de escribir y de pensar”.

Susana Moreira Marques publicó en 2013 su primer libro, Ahora y en la hora de nuestra muerte, sobre un proyecto de la Fundación Calouste Gulbenkian de cuidados paliativos de pacientes terminales. La obra fue publicada en inglés por And Other Stories en 2015, y también se tradujo al francés y al castellano como Ahora y en la hora de nuestra muerte (Libros del K.O.).
“Dice a Clarín que todavía puede recuperar las sensaciones que le dejaron su primera lectura de Lobo Antunes: “Me acuerdo que me impresionó mucho su estilo y descubrir lo que podía caber dentro de una sola frase. Era impresionante y me hizo sentir orgullo en mi lengua, sus muchas posibilidades y que pudiera ser muy bella. También me impresionó la manera de construir o reconstruir el monólogo interior de los personajes, que hizo que me sintiera dentro de ellos. Él era alguien que consigue reflexionar sobre la complejidad que tenemos”.
Lobo Antunes murió sin recibir el Nobel de Literatura tantas veces pronosticado, pero fue reconocoido con importantes galardones del mundo literario. En 2007 obtuvo el Premio Camões, considerado el más importante para la literatura en lengua portuguesa, y también recibió distinciones internacionales como el Premio Jerusalén y el Premio Estatal Austriaco de Literatura Europea. También el Premio Iberoamericano de Letras José Donoso (2006) y el Premio de Literatura en Lenguas Romances 2008 de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL).
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