
A 16 años del femicidio de Wanda Taddei, familiares, vecinos y organizaciones sociales hicieron un homenaje en la esquina de Directorio y Araujo. Eligieron Mataderos, el mismo barrio donde en la madrugada del 10 de febrero de 2010 Eduardo Vásquez, ex baterista de Callejeros y pareja de Wanda, la roció con alcohol y la prendió fuego delante de sus dos hijos. La internaron con casi todo su cuerpo quemado y murió once días después.
“Ni una menos. El amor no mata”. El mensaje acompaña el rostro de Wanda en un mural descubierto por Beatriz Regal, su madre, y Jorge, su papá. “Este acto es por Wanda y es por todas. Estoy muy conmovida porque ahí están los ojos y la sonrisa eterna que tenía ella, se refleja tal cual era”, dijo su mamá mirando la pared del club de barrio.
“Se cumplieron 16 años de su desaparición, que es sólo física, porque ella, como todas las demás, siguen presentes en cada acto -dijo Beatriz-. Esos años que Wanda estuvo con él fueron muy malos. Sabíamos que él no era buena persona, pero ella decía que podía cambiarlo. Y no: hoy sabemos que a un femicida, a un violador, no se lo puede cambiar. Ella estuvo todo el tiempo dominada por él. Ahora sabemos que cuando vemos los primeros síntomas de control hay que actuar”, lamentó.
La madre de Wanda también cuestionó los discursos que relativizan la violencia de género: “Ahora nos quieren hacer creer que la violencia no tiene género y que los femicidios no existen. Sí, son femicidios. Dicen que a los varones los matan más, pero a las mujeres las matan quienes supuestamente las aman”, afirmó.

“Nuestras víctimas siguen estando en nuestros corazones, en los corazones del pueblo. Seguimos pidiendo Ni una menos, queremos una justicia con visión de género, más allá de quién esté en el Poder Ejecutivo”, pidió Jorge, su papá.
Un caso que marcó un punto de inflexión
Durante el acto se leyó un documento en el que se recordó a Wanda como “una joven mujer que murió en un trágico femicidio a los 29 años, madre de dos hijos de 5 y 7 años”.
“El femicida eligió la forma más cruel, larga y dolorosa como es la incineración de un cuerpo. Este caso, el de Wanda, fue bisagra para nombrar como se debe: fue femicidio”. Se recordó que la movilización social generada tras el crimen contribuyó a impulsar la reforma del Código Penal que en 2012 incorporó la figura del femicidio a través de la Ley 26.791.
El documento cuestionó la eliminación del Ministerio de las Mujeres y advirtió sobre discursos de odio hacia las diversidades.
El trasfondo judicial
Durante el homenaje se juntaron firmas para frenar la posibilidad de Vásquez a acceder al beneficio de las salidas transitorias. La resolución firmada por el juez de ejecución penal Nº 3, Axel López, aprobó el pedido de la defensa para iniciar el período de prueba previo a ese beneficio. De concretarse, Vásquez podría salir del penal entre 12 y 72 horas.
“Nuestra Organización está alarmada con la decisión de Periodo de Prueba a Eduardo Vázquez, cómo antesala de sus salidas transitorias. Pensamos que 20 años de este beneficio desvirtúa, por la gravedad del delito cometido, su condena a Prisión Perpetua de 35 años de cumplimiento efectivo antes de pedir la libertad condicional. Creemos que más que un beneficio sería un premio no merecido por crímenes de esta naturaleza, con el impacto social que tiene”, decía el texto.
En 2012 el músico fue condenado inicialmente a 18 años de prisión por homicidio agravado por emoción violenta. Pero en 2013 la Cámara de Casación eliminó ese atenuante al considerar que el crimen fue el desenlace de una relación violenta y elevó la pena a prisión perpetua, fallo que fue confirmado en 2014 por la Corte Suprema.
Atravesados por el femicidio

“Si a un femicida se le da libertad condicional 20 años antes de cumplir su pena es una locura. Y si él sale vamos a tener una fila enorme de femicidas queriendo salir”, denunció Marcela Morera, fundadora del colectivo Atravesados por el Femicidio y madre de Julieta Mena, quien en 2015 fue asesinada por su novio. Julieta tenía 22 años y estaba embarazada. El femicida fue condenado a prisión perpetua.
Atravesados por el femicidio es una asociación civil que reúne a familiares de 250 víctimas. “Somos hermanos en esta lucha. Lamentablemente cada día somos más”, dijo Manuel Iglesias, hermano de Laura, una trabajadora social violada y asfixiada en 2013 en Miramar.
En Miramar también fue asesinada Natalia Melmann. Fue en febrero de 2001, tenía 15 años. “La Justicia nos miente. Les dan perpetua y después los dejan salir”, se quejó Gustavo, su padre. “Hay que transformar la cultura y el pensamiento de los hombres. ¿Cómo pueden pensar que pueden maltratar a las mujeres y matarlas?”, preguntó.
Llorando, Jorge recordó que Wanda y toda la familia estuvo entonces en Miramar, en una marcha reclamando justicia por Natalia.
Junto al rostro de Wanda, en el mural, hay pintadas mariposas con contornos de colores. De a uno, los familiares fueron poniendo los nombres de sus víctimas: Naty, Laura, Liliana, Soledad, Vanesa, Cristina, Ana María, Aldana, Julieta y su bebé. Y tantas más.

Beatriz recordó por qué el 8 de marzo es el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, “porque es el día que las mujeres fueron quemadas por reclamar”. “Nos dicen que nosotras pedimos ser iguales. No pedimos eso, porque las mujeres no somos iguales que los hombres -afirmó-. Lo que pedimos es igualdad de derechos“.
Según la asociación civil La Casa del Encuentro, en 2025 hubo 238 femicidios y 36 en los dos primeros meses de este año. La Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de Justicia de la Nación registró 1.575 mujeres y niñas afectadas por violencia doméstica en los primeros meses del año: 277 tenían lesiones, 238 recibieron amenazas de muerte.
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