
Mantener una memoria activa es algo fundamental para preservar la salud mental, mejorar la concentración y, por supuesto, prevenir enfermedades como demencia senil o alzhéimer. Para lograrlo no hace falta ir muy lejos: en casa, con pocos elementos, es posible cumplir este propósito
El exceso de información, la hiperconectividad y la dependencia de la tecnología impactan en la capacidad de recordar. Por eso, los expertos recomiendan realizar ejercicios mentales simples y breves que, incorporados a la rutina diaria, pueden marcar una gran diferencia en la agilidad cognitiva.
La importancia de ejercitar la memoria radica en su impacto en diversas áreas de la vida: los neurólogos destacan que estimular el cerebro se vuelve fundamental para frenar el desgaste natural que viene con los años.
Además, conviene complementar este ejercicio cerebral con el físico, suficiente descanso por las noches y llevar una dieta equilibrada.
El cerebro tiene capacidad de producir nuevas conexiones neuronales (neurogénesis) y también plasticidad. Esto último remite a las recomendaciones de que, al igual que un músculo, hay que ejercitarlo para mantenerlo en condiciones.

La Mayo Clinic, de Estados Unidos, recuerda algunos signos de deterioro cognitivo: dificultad para recordar palabras comunes, repetir preguntas con frecuencia, tardar más en realizar tareas conocidas, extraviar objetos en lugares inusuales, olvidar cómo regresar a casa o experimentar cambios de humor sin una razón aparente.
Para ayudar al cerebro a combatirlo, estos diez ejercicios son de utilidad.
1. Aprender algo nuevo. Puede ser un idioma, cómo tocar un instrumento musical o desarrollar alguna habilidad artística. El cerebro genera nuevas conexiones neuronales ante un nuevo desafío.

2. Ejercitar la memoria. Por ejemplo, escribir la lista del mercado y tratar de recordar lo anotado al momento de hacer las compras. O llegar a un destino sin utilizar el GPS.
3. Controlar el uso de la tecnología. El hábito de almacenar información en el móvil en lugar de recordarla limita la capacidad de retención. Depender menos de los dispositivos es un pequeño gran paso.
4. Escuchar música. Una forma sencilla y agradable de activar distintas áreas del cerebro. Puede hacerse mientras se cocina, se hace ejercicio o se viaja al trabajo o lugar de estudios.
5. Practicar pasatiempos. Ya son un clásico: crucigramas, sopas de letras o sudokus fortalecen distintas habilidades cognitivas. Los juegos de diferencias estimulan la atención visual, mientras que los jeroglíficos favorecen el pensamiento lógico.
6. Utilizar la mano no dominante. Escribir o cepillarse los dientes con la mano izquierda, en el caso de los diestros, y la derecha en los zurdos, es otra manera de plantear un desafío al cerebro.

7. Leer. Dedicarle una media hora a la lectura y, luego, recapitular mentalmente lo leído es otro “ejercicio mental” que sirve para mejorar la retención de información.
8. Técnicas de asociación. Conectar palabras, nombres o conceptos con imágenes y sonidos puede facilitar la memorización. Por ejemplo, para recordar el nombre de una persona, asociarlo con una característica física o una acción específica que realice.
9. Dormir lo necesario. El sueño juega un papel fundamental en la consolidación de la memoria. Por eso, dormir entre siete y nueve horas al día es fundamental para que el cerebro haga su trabajo y active procesos esenciales para el bienestar cognitivo.

10. Hacer ejercicio de manera regular. Mantenerse activo mejora la circulación sanguínea en el cerebro y favorece la producción de proteínas que estimulan la regeneración y el mantenimiento de las conexiones neuronales.
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